burnout

El burnout existe, y no estás exagerando

Vamos a ser sinceros… la sociedad actual no está pensada para nuestra naturaleza. Nosotros necesitamos calma, pero no mucha, necesitamos acción, pero no tanta, necesitamos reírnos y llorar, desafíos y momentos de seguridad… Pero ahora parece que solo existen tres cosas: responsabilidades, ocio y preocupación.

Desde que nos despertamos todo lo que nos rodea es algo que tenemos que hacer. Atiende a tus hijos, ve al trabajo, prepara la comida, resuelve el problema de tu amigo, limpia la casa o el coche, corta el césped, ve a visitar a tus padres, mira las noticias, ríete un rato en el móvil o la tele y duerme. Y luego vuelta a empezar.

No hay tiempo para reflexionar, no hay tiempo contigo mismo, no hay espacio para el espíritu. Es todo hacer, hacer, hacer… y así nos lo han metido en la cabeza.

Cuando miro las redes sociales, solo veo cuatro cosas: Cosas que me hacen llorar, cosas que me dan miedo (noticias y cosas preocupantes), gente haciendo el tonto para que te rías, e intentos de perfección y productividad (videos de las rutinas perfectas de la gente, videos de hombres y mujeres hechos un pincel…).

Todo esto me deja agotado… como si todos los días me montara en una noria que no para y me marea. Unas veces estoy arriba, otras en medio y otras abajo. Y todo pasa demasiado rápido. Y, cuando me toca concentrarme en una tarea, en la conversación larga de un compañero de trabajo o en el discurso que me sueltan mis hijos al venir del colegio, mi mente se va volando… Mi mujer me dice que no presto atención cuando me hablan, pero… ¿Es solo cuando me hablan o estoy viviendo todo el rato en automático?

He leído sobre el burnout. Es un tipo de agotamiento profundo relacionado con el trabajo que afecta tanto a la mente como al cuerpo. Aparece cuando las exigencias laborales se mantienen durante demasiado tiempo sin que exista una recuperación suficiente. Se va instalando poco a poco, semana tras semana, cuando las responsabilidades, las presiones y la carga mental superan la capacidad que tienes para recuperarte.

Pero no creo que sea solo en el trabajo… Creo que es nuestro modo de vida. Estoy completamente convencido de ello… Dicen que muchas personas tardan años en darse cuenta de lo que les está pasando, porque al principio todo parece simplemente una etapa difícil.

¿Me están diciendo que esto que siento es porque me tengo que acostumbrar a un modo de vida y un trabajo para el que no estoy hecho? Espero que no sea eso… porque si no, no sé qué voy a hacer.

 

Si tu también tienes “burnout” sentirás exactamente esto

Lo llaman también estrés laboral crónico. Pero es que para mi no se queda solo en el trabajo. Termino de trabajar en la oficina y me acompaña todo el día. Ya no solo me estresa estar allí, me estresan mis relaciones personales, me estresan los niños, me estresa estar en mi casa y también salir de ella. Estoy agotado, física y mentalmente y también irritado.

Mi psicóloga me dice que lo que tengo es una fatiga mental constante. No me puedo concentrar, ni siquiera en las cosas que antes hacía rápido o fácilmente.  Me distraigo con una mosca y siento mi cabeza como un peso enorme. Cualquier cosa que reclame un poco de mi atención se me hace un mundo. Estoy harto de sentirme así.

Además, el hecho de tener que ir al trabajo, de tener que hacer cosas que no quiero hacer, de tener que oír a mis compañeros y forzarme a hacerme el comprensivo, el atento, el simpático… me supera. Me supera tanto que por dentro estoy de muy mal humor todo el tiempo.

Pero si todo se quedara en el interior, no habría problema. Lo peor empieza a ser que, desde hace meses, me dan dolores de cabeza, no me sientan bien algunas comidas que antes sí, tengo problemas para ir al baño y el cuello y la espalda tensos y agarrotados. Da igual que me tome analgésicos, que duerma, que estire… parece que todo lo que siento es emocional, pero sobre eso no tengo control. ¿Cómo puedo dejar de sentirme así?

Me siento un inútil con 40 años… Siento como si todas las decisiones que he tomado en mi vida hubieran sido un error y me siento culpable de pensarlo… Quiero a mi familia, no pienso que eso fuera un error. Pero… estoy tan cansado.

 

¿De verdad será el trabajo?

Puede que este maldito síndrome venga del trabajo. Después de haber oído mi historia durante varias sesiones, mi psicóloga me ha dicho que, desde que empecé a trabajar en la oficina me sobrecargué demasiado… Es normal, era una empresa importante…

Yo siempre había sido un chico que no sabía lo que quería ser de mayor. Eso me hizo ir deambulando de un trabajo a otro desde que cumplí los 19. No estudié una carrera, no tuve novia estable hasta pasados los 25, ni siquiera una casa propia hasta los 27. Bueno, casa propia (un piso de alquiler).

Cuando a los 31, mi mujer se quedó embarazada empecé a buscar algo estable como loco. Ahora ya no viviría solo para mí, sino tendría responsabilidad sobre un bebé… tenía que hacer algo. No encontré nada estable hasta los 34. Un trabajo con un buen sueldo en una empresa internacional. Me metieron presión por no tener la suficiente formación, ni apenas experiencia en el puesto… Por ello me cargué con mucho más trabajo que los demás, me lo llevaba a casa, hacía horas extras. Encima no era un trabajo que me gustase en absoluto, pero debía dejar de ser un “egoísta”, ¿no?

Tampoco la jefa me trataba muy bien, ni algunos de mis compañeros de trabajo. Me metí en un ambiente hostil para mí, psicológicamente hablando. Me sentía el último, un inútil que no sabía apenas nada, que solo destacaba porque cogía más carga que los demás… Siempre con una sonrisa, siempre diciendo que sí a todo. Y parecía que alguien me respiraba constantemente en la nuca, con la amenaza de echarme.

Creo que desde entonces nunca he dejado de sentirme así… Llevo ya tantos años sin ser yo mismo que todo me asquea. Es como si estuviera viviendo una vida que no es la mía.

 

Una de las pocas cosas que me ayudó

De vez en cuando me escapo al bar… como todo el mundo. Allí he conseguido conocer a algunas personas que parecen pasar por lo mismo que yo. No sabéis lo que me ha ayudado saber, que hay más gente así de la que me imaginaba.

Por el bar se pasan a veces un grupo de Técnicos de emergencias, que se paran allí a picar cuando tienen un descanso en la ambulancia… Las cosas que cuentan que están viviendo me dan escalofríos, pero lo peor es que parece ser que, en el sector de la sanidad, son como los apestados. Nadie reconoce su trabajo al no ser médicos… Eso me recuerda a cómo me siento en la oficina. Se les oye tan frustrados, tan cansados, que entiendo que sus vidas también son muy duras y sienten lo mismo que yo.

Ellos no pueden dejar atrás todo lo que han vivido en el trabajo cuando llegan a casa, y también sienten como si su vida normal tampoco existiera, porque están tan estresados, tan atentos a su trabajo, que ya es su vida, y lo demás, es como un sueño.

Conocí hace meses a un profesor de instituto, Carlos, que me cuenta cosas que hace que me guste más mi trabajo. El pobre acaba siempre como una cuba, no soporta la actitud de los adolescentes. La gente habla mucho del Bullying y es algo que odio y aborrezco, porque mi hijo mayor lo sufrió durante un año. Pero pocos hablan del acoso a los maestros. Los chavales le hacen perrerías… Un día le vaciaron las ruedas de su coche, se ponen a oír música y ver videos con el móvil a toda voz en su clase… hasta le pusieron alfileres en punta en su silla una vez.

Tiene un trauma con su trabajo y no lo puede dejar. No tiene ayuda de nadie, ni de compañeros, ni de su jefe, ni siquiera de la policía… Normal, “son niños”. Si se defiende, algunos chavales traen a sus padres y lo amenazan. ¿Cómo te va a gustar tu trabajo así?

Parece que como adultos estamos obligados a llevar ciertos sectores de la sociedad y de las vidas de los que somos responsables, de una manera muy poco ética y empática. Siempre es todo porque es lo que “esperan de ti”. Nadie te protege, nadie te comprende, no puedes escapar. ¿Burnout? Parece que más que un síndrome pasajero y mejorable, es la consecuencia de lo mal que lo estamos haciendo como sociedad y como sistema todos nosotros.

Este pensamiento lo refuerzo, cada vez que veo como tratan a los pobres camareros del bar, cuando tardan demasiado, cuando de les cae algo. ¿Qué demonios nos pasa a todos? ¿Acaso no somos personas? ¿Cuándo dejamos de intentar ser personas y ser solo trabajadores, productores, perfección, pretensión?

Dicen que en Japón se suicidan muchas personas jóvenes por culpa del trabajo, de los estudios… Si me siento así en España, doy gracias por no haber nacido allí.

 

Mi prima Carmen y su empresa

Tengo una prima con la que prácticamente me he criado. A ella le encantaba hacer dulces desde que era pequeña y, le pasó lo que pocas veces le pasa a alguien: Triunfó. Todo empezó con una pequeña pastelería de pueblo, dulces artesanales de almendra, con un toque de hierbas aromáticas que se convirtió en algo exclusivo de ella. Cada vez tenía más clientes y se quedaba sin dulces en nada.

Ella se empezó a agobiar tanto que pensó que la solución sería abrir su pastelería en un local mucho más grande y contratar a un par de chicas para que la ayudaran. Ella me decía que estaba bien, que podía con todo. Yo la veía y me agobiaba solo de ver la de cosas que hacía en el día. Siempre había oído que ser tu propio jefe era lo mejor, pero yo ya no lo veía así.

Había pensado en más de una ocasión dejar la oficina y emprender para hacer algo como autónomo, pero con ella se me borró por completo la idea de la cabeza. No tenía horario, todo lo tenía que supervisar. Si dejaba solas a las chicas, a veces no trataban del todo bien a los clientes, no tenían la tienda limpia… Si contrataba a otra, tenía que enseñarle todo desde el principio y luego se iba, dejándola tirada. Acabó tan harta, que estuvo a punto de cerrar, fue al psicólogo… Pensaba que no estaba preparada para este mundo, porque se suponía que el trabajo es así y que la vida es así. Que este modo de vida le venía grande.

Un día conoció a un chaval que le habló de ciertas herramientas para ayudarla con la gestión de la empresa y que se quitara un peso de encima. Llamó para informarse a la Plataforma integral de RRHH para empresas Kairos y les contó lo que le pasaba y ellos le dijeron que era completamente normal. Que hoy en día existían ya muchas formas de quitarse ciertos trabajos de encima. Cosas como las tareas administrativas, la contabilidad, la gestión de personal… todo eso ya se podía llevar por internet.

En una cena con mi familia, nos habló de todo esto, parecía mucho más despierta y tranquila. Me habló de que iba a poner una encargada y que iba a delegar más tareas y responsabilidad en ella. Que algunas tareas se las iba a dejar a un administrador y que iba a contratar a alguien que le limpiara la tienda.

“Ganaré menos dinero, pero estaré más tranquila”

Esas palabras resonaron en mi cabeza como si hubieran calmado mi interior. ¿Y si no era necesario que me esforzara tanto? ¿Y si el problema no era tanto la sociedad, como lo que nosotros mismos queríamos abarcar?

 

La solución es recuperar el control de tu propia vida

La sociedad actual está muy mal montada, vivimos como si fuésemos robots, quemados, hasta arriba de trabajo, haciendo cosas que no nos gustan y sin ser nosotros mismos… Y aun así tenemos miedo de que los robots nos sustituyan…

La gente teme mucho a la tecnología, pero puede que sea un escape a todo lo que nos estamos echando encima. Apoyarnos en ella como herramienta creo que nos puede ayudar bastante, siempre y cuando no nos absorba por completo.

Si estás quemado, si no puedes con tu vida, recuerda esto: La mayoría de lo que vivimos, lo estamos permitiendo nosotros. Haz más lo que te gusta, no tengas tanto miedo a no hacer horas extra, respeta tu descanso, no seas tan amable y complaciente… ¿Para qué hacemos todo esto? ¿Para ganar más dinero, tener más amigos o no perder cosas que creemos que necesitamos?

Si tienes que ser demasiado amable y consentir abusos para tener amigos o familiares cerca, a lo mejor no necesitas a ese tipo de personas cerca… Si tienes que matarte en vida para estar en un tipo de trabajo, piensa que cuando te mate por dentro ya no querrás vivir… Si tienes que perderte a ti, solo porque supuestamente es lo que tienes que hacer… ¿Con quién te crees que vas a estar viviendo hasta la tumba?

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