10 mayo, 2020

Una boda muy complicada

Una boda muy complicada

Aunque muchos de vosotros estéis solteros creo que tenéis la suficiente imaginación como para haceros una idea de lo complicado que puede ser organizar una boda ¿verdad? Pues bien, ahora imaginaos la de boda de una pareja con hijos donde todos quieren ser protagonistas y acabaréis con ganas de tiraros de los pelos. Pues bien, esa ha sido nuestra boda ¡El evento del año! según algunos familiares, y mi pesadilla.

Conocí a mi marido hace cuatro años,  justo después de separarme del padre de mis hijos, que por cierto tengo dos, uno de 7 años y otra de 12. Él era viudo desde hacía 2 años y tenía también dos hijos que ahora tienen 7 años como mi pequeño, y casi 10. Fue a través de una agencia matrimonial y no me da vergüenza decirlo, gracias a Agencia Géminis hoy en día tengo lo que tengo, y les estoy muy agradecida.

Nosotros queríamos una boda muy sencilla, de estilo DIY que está muy de moda ahora, pero no porque sea tendencia, sino porque es más económico pero claro, tenemos que contar con que los cuatro niños quieren tener un pequeño momento de protagonismo y eso es realmente complicado. Mi hijo pequeño llevó las arras, la hija de él llevó los anillos pero ¿qué hacíamos con las dos que quedaban, una de 10 y otra de 12? En la misa no sabíamos cómo darles un poco de protagonismo así que se lo dimos en el banquete… fueron las encargadas de repartir los detallitos de los invitados y de recibir a todos a la entrada de la finca.

Solución del problema ¿O no?

Lo que hicimos fue poner unas letras de corcho gigantes con nuestras iniciales y una épsilon: M & A. Las letras eran casi más grandes que las niñas por lo que la imagen era bastante graciosa. Se colocaron una a cada lado de las iniciales e iban saludando a todos los invitados hasta que llegó el último y empezó el cóctel de bienvenida. Después, cuando empezaron a servir los postres, fueron pasando mesa por mesa con los detallitos que habíamos comprado previamente y los fueron repartiendo. Hasta ahí todo perfecto ¿verdad? Lo que nadie imaginaba es que empezarían a pelearse por quien llevaba la cesta o daba más regalitos que la otra y acabarían empujándose y chocando contra la mesa dulce que habíamos montado en un lateral.

Imaginad la situación: dos niñas monísimas, peinadas con tirabuzones y con sendos vestidos divinos tiradas por el suelo dándose tirones de pelo y llenas de golosinas y cupcakes, la mesa también en el suelo haciendo juego con ellas y la limonada dulce que compramos desparramada por el suelo. Dieron el espectáculo de sus vidas. En parte me recordaron a esa escena de “Tú a Boston y yo a California” donde las gemelas se pelean en la fiesta del campamento donde se conocen y acaban en el suelo cubiertas de tarta.

Ahora que veo las fotos me río mucho la verdad, pero en ese momento las habría cogido de un puñado a las dos y las habría colgado de un arbolito por las mangas de farol de los vestidos como si fueran un par de estandartes: así todos podrían ver lo “bonitos” que habían quedado sus vestidos ahora y quiénes eran las que habían propiciado ese desastre. Obviamente no lo hice, sólo intenté no hacer caso mientras las abuelas de ambas las reñían entre lloros y muchos “ha sido ella”.

En serio… si pensáis que vuestra boda es complicada pensad en la mía y os sentiréis muchísimo mejor en menos que canta un gallo.

No obstante, y dejando a un lado todos los líos y pormenores de ese día, la realidad es que no me puedo quejar. Hoy por hoy tengo una familia estupenda y no son muchos los que pueden decir lo mismo que yo. Los hermanos se llevan genial y eso a nosotros, como padres, nos enorgullece muchísimo. Siguen habiendo algunos «ha sido ella» pero por lo general todo va bien, de hecho lo extraño sería que no se pelearan nunca ¿verdad?

Los expertos dicen que las peleas entre hermanos son bastante normales, así que tampoco hay que preocuparse demasiado por eso, ¿no?

Y un consejo, si alguien te dice que no conozcas a alguien en una cita a ciegas, en una cita doble, mediante agencias o por Internet no les hagas caso porque aunque siempre hay «chalados» por ahí, estos también pueden aparecerte en la vida cotidiana y las personas que buscan cariño y afecto en redes o en una agencia son personas como tú y como yo, que buscan lo mismo también.