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Que fue primero: trastorno o adicción

Afortunadamente, cada vez existe mayor concienciación sobre la salud mental y el tratamiento de los diferentes problemas que pueden afectarnos a nivel mental. Hablar de psicólogos, psiquiatras, trastornos metales y sus problemas asociados, ya no es un tabú en la sociedad. Hace relativamente poco, visitar a un especialista en salud mental, no estaba bien visto y suponía un estigma en la sociedad. Gracias a los profesionales de esta rama de salud y centros especializados en el tratamiento de estas patologías como Sinopsis, cada vez hay más personas que cuidan de su salud mental.

Existen numerosos trastornos mentales que llevan a las adicciones, siendo la adicción al consumo de sustancias un trastorno como tal, el propio consumo de las mismas, puede derivar en la aparición de cuadros psicóticos o trastornos del sesgo afectivo.

Los datos estadísticos, ponen en evidencia la alta tolerancia que poseen los jóvenes ante el consumo de sustancias psicoactivas como la mariguana o la cocaína. Los consumidores en general, desconocen los efectos que las drogas pueden tener sobre su salud mental. España es claramente uno de los países en donde mayor consumo de sustancias existe dentro de la Unión Europea, siendo el orden de prevalencia el siguiente: alcohol, tabaco, hipnosedantes, cannabis y cocaína.

El patente desconocimiento sobre los posibles efectos que el consumo de estas sustancias puede ejercer sobre la salud mental, es un factor relevante a la hora de que los consumidores, no adviertan el posible peligro que genera. La asociación directa a los trastornos afectivos como la depresión o la ansiedad en casos más leves o trastornos psicóticos en los más graves son variables, en función del tipo de droga consumida.

En el caso del alcohol, los riesgos orgánicos y físicos que pueden desencadenar son de sobra conocidos. Su consumo suele ligarse a la desinhibición y ser utilizado como vía de escape. Siendo el efecto posterior depresivo. Cuando el sujeto, ya cuenta con un cuadro depresivo de base, se tiene a abusar del alcohol para desconectar, agravando el mismo. En los casos de no existir tal cuadro, puede hacer que este se desencadene.

Muchos estudios muestran la relación existente entre el abuso del cannabis con los trastornos mentales psicóticos. Presentando mayores niveles de esquizotipia, cuyas características a nivel de personalidad se relacionan con la esquizofrenia.

En este sentido, el debate existente no tiene fin, pues no queda claro si el consumo desencadena el trastorno o las personas psicóticas recurren al efecto ansiolítico del cannabis de forma inconsciente. No queda clara ni demostrada la causa efecto, tan solo la coexistencia. A su vez, el consumo puede desencadenar a largo plazo, un primer episodio psicótico que evolucione hacia la esquizofrenia, o suponer un episodio aislado que desaparece cuando cesa el consumo.

Lo concerniente a la cocaína, como excitante que genera una adicción muy rápida, indica que incidir en el consumo y mantener la abstinencia, resulta complicado, por lo que se relaciona con problemas de ansiedad y cuadros depresivos, así como puede estar relacionado con la aparición de patologías psicóticas.

A parte del tipo de droga consumida, tanto la forma y la regularidad de consumo, influyen en una afectación a la salud mental del consumidor. No es lo mismo, un consumo de cocaína asociado a las fiestas y el alcohol de los fines de semana, que un consumo diario o habitual en personas que lo hacen como método de evasión y en soledad.

Que hacen las drogas en nuestro cerebro

El cerebro es el órgano más complejo del cuerpo humano. Sin embargo, el sistema de recompensa, resulta muy útil para nuestras funciones vitales cotidianas. Este sistema, ampliamente estudiado, consiste en la segregación de una hormona, conocida como dopamina. Las adicciones, crean una distorsión dentro de este sistema. Hay personas que buscan la inmediatez de la satisfacción, razón por la que se convierten en adictos, puesto que las adicciones, hacen que el sistema de recompensa, satisfaga continuamente a la persona que, se siente bien, necesitando mas dopamina para mantener ese nivel de bienestar.

Establecer la causalidad es complicado, pues las drogas, actúan sobre áreas cerebrales alteradas en trastornos mentales. Siendo en la práctica, difícil establecer cual es la causa del trastorno, sobre todo en cuadros agudos. En este sentido, es fundamental la información que aporta el entorno, puesto que los pacientes no reconocen la adicción fácilmente.

De forma generalizada y debido a esa dificultad para establecer que fue primero, si el trastorno o la adicción, la coexistencia entre ambas patologías, se denomina comorbilidad.

 

Es frecuente hablar de multimorbilidad, puesto que las personas que padecen este tipo de problemas, suelen sufrir enfermedades somáticas como el VIH, la hepatitis C o trastornos sociales como problemas familiares, desempleo, no tener hogar, etc.

La OMS, define la comorbilidad como la coexistencia en la misma persona de un trastorno inducido por consumo de sustancias psicoactivas y trastorno psiquiátrico.

Algunos trastornos psiquiátricos frecuentes en sujetos con adicciones

En la mayoría de las ocasiones, como decimos, se da la comorbilidad. Aunque como también hemos venido diciendo, la causalidad es difícil de establecer en la mayoría de los casos, la realidad es que existe una conexión entre ambos problemas.

Dentro de los trastornos mas habituales que van unidos a la adicción, encontramos los siguientes.

Trastorno de la personalidad. Este diagnóstico psiquiátrico, es le más habitual en los consumidores de drogas, afectando a un elevado porcentaje de la población, entre el cincuenta y el noventa por cien. Este tipo de trastorno mentales, por adicciones (o con asociación a la misma), se agrupan dentro del grupo B, relacionado con el descontrol de impulsos. Este grupo alcanza has el cincuenta por cien del porcentaje total. En segundo plano, menos frecuente, se encuentran trastornos del grupo A, esquizotípico, con un quince a veinte por cien.

Trastornos del control de los impulsos relacionados con sustancias, son una constante en la práctica clínica. Es frecuente que se cuestione el carácter independiente de este padecimiento, derivado de la propia clasificación como entidades separadas. La asociación con los trastornos por abuso de sustancias con la ludopatía, se acerca al cincuenta por cien. Además de la cleptomanía, el trastorno por atracción y las compras compulsivas.

Un elevado porcentaje de la población, sufre trastornos del humor.

Los trastornos bipolares, tienen una incidencia muy inferior, entre el uno con tres y el cinco por cien. En estos casos, un quince por cien de los pacientes, se suicidan. Aunque se estima que en el caso de pacientes que son farmacodependientes la cifra, se duplica siendo en estos caos, diagnosticados como sobredosis accidental.

Entre el diez y el cincuenta por cien, se presentan trastornos de la ansiedad, siendo la ansiedad social el más frecuente.

Trastorno por estrés postraumático, tienen una prevalencia de casi el ocho por ciento, cifra que se estima, aumentará, teniendo en consideración el ambiente de guerra que existe en gran cantidad de regiones. Su comorbilidad con el alcoholismo, es de más de un cincuenta por cien en hombres y un veintiocho por ciento en mujeres. Con drogas ilegales, el porcentaje se establece en casi un treinta y cinco por cien.

Trastorno del déficit de atención por hiperactividad (TDAH), se presenta generalmente en adolescente que muestran en este caso, mayor predisposición a desarrollar un trastorno por uso de sustancia, para síndromes adictivos de intoxicación y abstinencia o abuso que el resto de la población en general. En este caso, los factores genéticos, psico familiares y de automedicación son tenidos en cuenta.

Trastorno del pánico (TP) y trastorno de uso de sustancia (TUS). El treinta y tres por ciento de los TP, tienen TUS. Esto es sencillo de entender puesto que la cocaína, la anfetamina, cafeína, alcohol, abstinencia y benzodiacepinas, pueden inducir ataques de pánico.

Abordar la comorbilidad presenta una gran dificultad, ya que los pacientes son difíciles de tratar debido a sus constantes recaídas en el consumo de drogas. No resulta fácil trabajar la motivación para el tratamiento, siendo este uno de los puntos más importantes y cruciales. Si la persona no acepta el tratamiento de la patología psiquiátrica y posteriormente, tratar la adicción, no hay mucho que hacer. En este caso, los pacientes psicóticos, deben ser tratados de manera mas flexible debido a su vulnerabilidad. No puede existir hiperestimulación, ni deben recibir tratamientos con la misma intensidad y severidad que se prescribe en los programas de tratamiento habituales.

En conclusión, existe una clara evidencia, constatada por datos, entre la relación existente entre los problemas de salud mental y el consumo de sustancias y adicciones. Que origina uno o degenera en otro, es lo que resulta difícil de establecer con claridad. Sin embargo, es fundamental, tratar ambos problemas a la vez para lograr resultados positivos, pues lo que si esta más que demostrado es que, no se puede abordar solo uno de los aspectos.

También hay que tener en cuenta la cantidad de drogas que se consumen, la edad del consumidor y cuánto tiempo lleva con la adicción que junto a los factores genéticos, influyen de forma directa en la existencia de la comorbilidad.

En cualquier caso, un trastorno mental, no es una elección; los expertos, afirman que las adicciones, tampoco. Por lo que la clave, es tomar conciencia de la existencia de estos problemas y tratar de solucionarlos lo mejor posible.

 

 

 

 

 

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