Las plantas medicinales llaman la atención de un sector de la población, que ven en ellas un remedio para tratar algunas de las dolencias más habituales. Las ven como una manera sana y alternativa de abordar la salud.
Cada 11 de mayo se celebra en el centro de Barcelona la Feria de Sant Ponç. Al costado del Mercado de la Boquería. La Calle Hospital, que comunica Las Ramblas con el Mercado de Sant Antoni, se llena de puestos que venden hierbas medicinales a granel y sus derivados. Dependiendo del día en que caiga San Ponce, patrón de los herbolarios, la feria dura más o menos días, puesto que es habitual que se prolongue hasta el fin de semana.
Barcelona no es el único lugar de Cataluña, donde se celebran ferias de este tipo. En Castelldefelds y en Corberá del Llobregat, donde hay un monasterio benedictino levantado en honor al santo, se organizan ferias de medicina natural.
Cuenta la leyenda que San Ponce llegó a Barcelona huyendo de sus perseguidores durante la edad media. Al contemplar que la ciudad estaba asolada por la enfermedad, se apresuró a recoger hierbas de los montes cercanos y a preparar ungüentos y pócimas para curar a los enfermos. La Calle Hospital, donde se celebra la feria, está a la espalda del antiguo Hospital de la Santa Creu donde se supone que el santo atendía a los barceloneses. En honor a la labor de San Ponce, la ciudad le rinde homenaje cada año.
La popularidad que ha alcanzado ferias como la de Sant Ponç no obedece únicamente a la tradición. Sino a una preocupación por parte de un sector de la población por llevar una vida cada vez más sana. Huyendo de los químicos de la farmacología oficial.
Un conocimiento milenario.
En la misma Barcelona, en el claustro del Monasterio de Pedralbes, un monasterio de la orden de las clarisas, levantado en la parte alta de la ciudad en 1327, hay una sala que pretende recrear la farmacia originaria del convento. Entre algunas hierbas, colocadas dentro de cestos de mimbre, el visitante puede leer carteles que explican que en esa habitación se guardaba canela, clavo, tomillo, manzanilla, amapolas, malva, ruda, menta, etc. Plantas, que las propias monjas plantaban en el huerto del monasterio.
El monasterio de Pedralbes no era un monasterio cualquiera. Estaba directamente emparentado con la realeza de la Corona de Aragón y con la alta nobleza catalana. Fundado por el rey Jaume II, en el edificio se recluyó su esposa, la reina Elisenda, a la muerte de su marido y allí ordenó ser enterrada.
El uso de las plantas en la medicina, en los monasterios y conventos de la edad media, recogía la tradición médica greco-romana. El médico romano Dioscórides catalogó más de 600 plantas medicinales en un tratado llamado “De Materia Médica”, publicado en el siglo I después de Cristo.
En la edad media, el conocimiento de la antigüedad quedó recluido en los monasterios, donde los monjes solían transcribir y traducir los libros clásicos, quedándose con sus enseñanzas.
Al mismo tiempo, el islam, recogía buena parte de la sabiduría de la antigua Roma y la extendía por su territorio. Desarrollando la profesión de los médicos, a la cual acudían siervos y nobles, gozando de un gran reconocimiento social. El propio Averroes, célebre filósofo cordobés, fue médico.
El médico malagueño Ibn al-Baitar, que vivió entre 1197 y 1248 realizó un intenso proceso de investigación, relacionando la botánica con la medicina y la farmacia, llegando a recopilar hasta 1400 recetas para elaborar medicamentos, basados principalmente en el conocimiento de las propiedades de las plantas. Su fama internacional le llevó a trabajar en la corte de Damasco.
El uso de las plantas con fines sanitarios no es exclusivo de la tradición greco-romana y de la Edad Media europea. Está presente en la medicina tradicional china y en las prácticas médicas precolombinas en Hispanoamérica.
Algunas plantas medicinales.
La web Psicología y Mente recoge en un artículo 60 plantas medicinales. Te comentamos las más usadas:
- La manzanilla. Esta flor parecida a la margarita la tomamos en infusión por sus efectos antiinflamatorios y relajantes respecto a las molestias gastrointestinales. Su consumo habitual reduce los niveles de colesterol malo en sangre y alivia los síntomas de cefaleas, calambres y dolores musculares.
- Aloe Vera. La sabia del interior de las pencas de este arbusto parecido a un cactus es un poderoso antiinflamatorio y regenerador de la piel. Por su textura pastosa, similar a la de un gel, se absorbe con facilidad por la piel y ayuda a sanar quemaduras, a que cicatricen heridas y a contrarrestar la sequedad extrema.
- El ajo. El ajo crudo es anticoagulante, antibiótico y antibacteriano. Incorporar el ajo a algunas comidas como el gazpacho logra hacer más líquida la sangre, facilitando que circule mejor por todo el sistema circulatorio. El ajo fortalece nuestro sistema inmunológico, dotando de anticuerpos al organismo para combatir agresiones víricas y bacteriológicas.
- Eucalipto. Los vapores del eucalipto son populares para tratar enfermedades respiratorias como la gripe, los resfriados, la neumonía y la bronquitis. Las hojas de este árbol tienen un fuerte poder expectorante. Se sabe, además, que ayudan a reducir los niveles de azúcar en sangre.
- La cola de caballo. El tallo de esta planta se utiliza para tratar infecciones en el aparato urinario como la cistitis. A su vez, es rica en silicio, por lo que fortalece el esqueleto y órganos de células muertas como las uñas y el cabello. Es un poderoso diurético, que nos ayuda a depurar el cuerpo de toxinas y posee propiedades astringentes que facilitan el corte de las hemorragias.
Existen muchísimas más plantas medicinales como la hierba de San Juan, la hierbaluisa, el jengibre, el tomillo, la lavanda, la tila, el diente de león y un largo etc. Mi amiga Silva, que es una enfermera amante de las plantas medicinales, me cuenta que algunas de estas plantas son fáciles de encontrar y otras no. Lo más normal, si quieres informarte y adquirir estas plantas, es acudir a un herbolario. El problema, me cuenta, es que a veces no tienen la planta que buscas. Por eso, ella acude a menudo a webs especializadas como La Herboristería Online, una completa herboristería por internet, donde ha comprado productos difíciles de encontrar, como la corteza de sauce que se utiliza para tratar la artritis.
Cómo tomarlas.
Todas las plantas medicinales no se toman igual. Hay plantas que se toman en infusión, como la manzanilla, mientras que otras se aplican directamente sobre la piel, como el Aloe Vera. Aun así, el periódico argentino La Nación nos sugiere algunas maneras de tomarlas que son aplicables para la mayoría de estas plantas. Son estas:
- Infusión. Es la forma más popular de tomar hierbas medicinales. Con ella podemos consumir también raíces como el jengibre y hojas de árboles como la hoja del limón. Como regla general, usaremos una cucharada de postre por cada taza de infusión, si la hierba está seca, y dos si es fresca. Nuca herviremos la planta en el agua. Solo debemos dejarla infusionar con la tetera cerrada o con la taza de agua caliente tapada. De esta manera evitaremos perder aceites esenciales.
- Cocción. Este procedimiento se utiliza para tomar partes duras de las plantas como las raíces o las ramas. Aquí sí coceremos la planta medicinal durante 20 o 30 minutos a fuego lento. Después pasaremos el líquido por un colador y nos lo tomaremos como si fuera una infusión.
- Maceración. Esta es una manera interesante de tomar plantas medicinales sin que pierdan ninguna de sus propiedades. Consiste en colocar 25 gramos de hierba seca en un recipiente y cubrirlo con medio litro de agua fría. Debemos dejar reposar durante al menos una noche, y al día siguiente, ya nos lo podemos tomar como una bebida refrescante.
Son un complemento, no un sustituto.
Mi amiga Silvia, la enfermera de la que he hablado antes, me cuenta que si bien el tema de las plantas medicinales resulta interesante, nunca lo podemos tomar como una alternativa a la medicina oficial. Sería como regresar 200 años atrás, antes de que se descubriera la penicilina. Si tenemos una enfermedad, son un complemento a los medicamentos que nos receta el doctor
“Debemos ser conscientes” – me cuenta – “que las hiervas medicinales surten un efecto progresivo, no inmediato. No son una pastilla de paracetamol. En la mayoría de los casos tienen una actuación acumulativa. Con cuanta más regularidad tomemos esa hierba, más prepararemos el cuerpo para combatir la enfermedad”.
Se trata, por tanto, de una forma diferente de entender la salud. Una medicina preventiva, más que paliativa.
Por ejemplo, si tienes úlcera o gastritis y el doctor te ha recetado un protector estomacal como el omeoprazol, tomarte una infusión de manzanilla o de arándanos no te va a hacer daño. Puede aliviarte el dolor y complementar el medicamento, pero no lo puede sustituir.
Conociendo el poder real de las plantas medicinales, incorporarlas en nuestra vida, pueden actuar como un complemento interesante para fortalecer la salud.

