En la actualidad, muchos sectores de la sociedad y de nuestro día a día están cambiando y la salud dental es un claro ejemplo de ello. Sin ir más lejos, la boca y su cuidado ahora reflejan de manera visible la forma en la que nos cuidamos, el estilo de vida y también nuestra propia autoestima.
Contar con una bonita sonrisa que esté alineada, donde no haya manchas y con las encías saludables, es algo que tiene bastante peso en las relaciones personales, redes sociales y entrevistas de trabajo. Aunque recuerda, por encima del apartado estético, lo más importante es la propia salud a nivel general.
La boca, un espejo de nuestro cuerpo
Desde hace años, los dentistas lo repiten, son muchas las enfermedades que comienzan o se pueden manifestar desde la boca. Respecto a esto, el que nos sangre una encía, tener mal aliento, piezas que se muevan, llagas que no acaben de cicatrizar son más que unas molestias. Nos pueden indicar una serie de graves problemas:
- Enfermedades cardiovasculares.
- Diabetes
- Déficits nutricionales
- Alteraciones en el sistema inmune.
Una de las relaciones que más se estudian es la existente entre las enfermedades periodontales (afecta a las encías y al hueso que se encarga de sostener al diente) y el riesgo de problemas cardiovasculares. Cuando hay inflamación crónica, ello ayuda a que haya bacterias y mediadores inflamatorios en la sangre, no podemos decir que por sí misma cause infartos, pero se suman otros factores de riesgo.
Lo que sucede en la boca no se queda en ella. El caso es que bastantes personas ven el hecho de visitar al dentista como algo que se debe hacer cuando duele.
La periodontitis, un riesgo silencioso
Estaremos de acuerdo en que la caries es conocida, pero la periodontitis es una de las grandes ignoradas. Como nos confirman desde Clínica Dental Cubero, estamos ante una inflamación crónica de las encías que lo que hace es destruir el hueso encargado de sujetar los dientes.
Primero hay un sangrado leve, luego se retraen las encías, hay sensibilidad y mal aliento. Todo acaba con el movimiento o pérdida de los dientes. Lo que puede ser preocupante es que bastantes personas lo asuman como cosas que tiene la edad y no lo es. No podemos pensar que perder dientes sea algo inevitable y si que es consecuencia de no tratar inflamaciones, mala higiene o consumo de tabaco. Cuando se sufre de periodontitis, no solo nuestra sonrisa es peor, sino que es más complicado masticar; la dieta queda condicionada por evitar alimentos que sean duros, etc.
La estética dental
Las carillas, blanqueamientos, ortodoncia invisible o el diseño de la sonrisa han hecho que la estética dental pase de ser un lujo que casi era de ricos o famosos. Estamos ante una opción cómoda que podemos ver como se publicita en las redes por sus grandes beneficios.
El cuidado de la estética dental cuenta con un apartado psicológico claro. La sonrisa cuando no avergüenza ni intentamos esconderla en las fotos, lo que hace es reforzar nuestra propia autoestima y la seguridad cuando hablamos. Como dicen los pacientes a los expertos en las clínicas, cuando se evita sonreír en público por tener dientes rotos, ennegrecidos o separados por el tabaco, después de un tratamiento se sientan más ellos mismos.
Los problemas aparecen cuando lo que buscamos son los resultados rápidos, sin lugar para el criterio médico, con blanqueamientos caseros sin necesidad de supervisión, alineadores por internet o carillas colocadas sin que se tenga en cuenta la salud de las encías o la mordida. Esta obsesión por la imagen termina por dañar el esmalte, la estructura dental o produciendo desestabilizaciones sobre la oclusión.
Lo más importante que debe quedar claro es que la estética es una parte de la salud. El blanqueamiento de unos dientes con caries o encías inflamadas es como si se pinta una pared repleta de humedad, se puede disimular, pero el problema seguirá ahí.
¿Cómo es el impacto de la sonrisa en la vida diaria?
Cuando tenemos la boca descuidada no solo estamos ante un tema de salud, puesto que lo que hace es condicionar la vida laboral y social. Existen personas que se tapan la boca cuando hablan, se colocan de lado en las fotos o no sonríen para que se les vean los dientes.
Cuando se tiene una boca sana y que tiene el debido cuidado, lo que hace es transmitir:
- Sensación de persona con higiene y autocuidado.
- Mayor confianza cuando se habla en público
- Más naturalidad en nuestras relaciones sociales.
La sonrisa es una carta de presentación involuntaria en las reuniones, exposiciones o entrevistas de trabajo. No hablamos de tener una dentadura ideal, sino de que esté limpia, sin restos de placa, sin piezas dañadas y que no estén las encías inflamadas.
Costumbres básicas: donde lo básico continúa fallando
Pese al avance de la tecnología, la base en cuanto a la salud dental sigue siendo bastante sencilla y aún así la descuidamos:
- Cepillarse como mínimo dos veces diarias, mejor si son tres y con una buena técnica.
- Utilizar seda dental o cepillos interproximales que limpien entre los dientes.
- Utilizar pasta con fluor, sin estar obsesionado con modas naturales que prescindan de él mismo.
- Controlar la presencia del azúcar y de los alimentos pegajosos entre las comidas.
Recuerda que no vale de mucho el que vayamos una vez al año al dentista y que el resto del año descuidemos nuestra higiene. La placa bacteriana se forma todos los días y cuando no se retira, aparece el sarro y cuando se forma, solo la limpieza profesional lo puede eliminar.
El tabaco y otra serie de enemigos silenciosos
Todo el mundo conoce los factores más habituales que son responsables de dañar la boca, pero muchas veces quitamos valor al impacto que tienen.
- Tabaco: ayuda a que aumente el riesgo de periodontitis, camuflando el sangrado de las encías y empeorando el pronóstico de la mayoría de los tratamientos. De la misma forma, mancha el esmalte y ayuda a que aparezca el mal aliento.
- Alcohol: cuando se consume excesivamente, se irritan las mucosas y también está relacionado con un mayor riesgo de cáncer oral, especialmente cuando se combina con el tabaco.
- Bruxismo: se produce cuando se aprietan o rechinan los dientes, algo que sucede por estrés, lo que hace que se desgaste el esmalte y haya roturas y dolores en las articulaciones y músculos.
- Dieta ácida: la ingesta de zumos ácidos o bebidas carbonatadas o algunas costumbres, pueden acabar erosionando el esmalte.
Todos estos factores puede que pasen desapercibidos, pero si se suman, lo que hacen es desgastar la boca y envejecer la sonrisa antes de tiempo.
Las revisiones periódicas: diferencias entre prevención y reparación
Acudir al dentista cuando nos duele es que hemos llegado tarde. Cuando tenemos una caries en estado avanzado, infecciones o piezas fracturadas, los tratamientos son de mayor agresividad, caros y con frecuencia irreversibles.
Si optas por hacer revisiones periódicas:
- Se detectan las caries incipientes
- Control de cómo se encuentran las encías y la presencia de sarro
- Evaluación de las fracturas, desgastes o señales de bruxismo
- Revisión de empastes, prótesis y coronas antiguas.
Conviene no olvidar que en las revisiones es posible afrontar la parte estética con responsabilidad. Los blanqueamientos más o menos indicados, correcciones en la forma o sobre la ortodoncia en adultos y adolescentes. El objetivo no es perseguir una sonrisa ideal, sino que sea armoniosa y funcional.
Conoce más sobre la estética responsable
Los tratamientos que más se demandan acostumbran a ser:
- Blanqueamientos, de tal forma que se aclaran varios tonos los colores de los dientes.
- Carillas de porcelana o composite, que corrigen, forma, tamaño o color.
- Ortodoncia que puede ser con brackets o alineadores transparentes para la alineación de los dientes.
Cuando nos ponemos en manos que son expertas, los tratamientos pasan a ser seguros, siempre y cuando se respete el límite de la encía y el diente. Los riesgos aparecen cuando sacrificamos bastante estructura del diente sano para conseguir un blanco uniforme que no respeta la mordida por parte del paciente. Algo que es conveniente no olvidar es que todas las bocas no necesitan lo mismo. A veces, una limpieza a fondo y pulido, acompañados de buenas costumbres, ya ayudan bastante en lo estético. Otras veces, se corrigen apiñamientos o espacios que hay entre los dientes, lo que no es solo apariencia, ayuda a tener más higiene y que haya menos riesgos de padecer caries o enfermedad periodontal.
La relación entre la salud mental y dental
Con frecuencia vemos cómo se separa la salud dental de la emocional, pero lo cierto es que hay claros vínculos. Las personas que están avergonzadas de la boca, pueden evitar reír, hablar en público o comenzar relaciones. Esto afecta de manera importante a la autoestima y vida social. Por otra parte, enfermedades como la ansiedad, el estrés o la depresión implican descuido de la higiene, peor alimentación o bruxismo.
El cuidado de la boca es una manera de recuperar la sensación de control, puesto que con una rutina sencilla, los resultados son visibles y a medio plazo mejora la forma en la que nos relacionamos con los demás. No podemos decir que resuelva los problemas emocionales por ella misma, pero sí que ayuda a que las personas puedan verse y sentirse mucho mejor.
La infancia es un momento importante
Hay que saber que la educación en el campo de la salud dental comienza antes de que empiece la primera caries. Cuando un niño se acostumbra a cepillarse los dientes ayudado de sus padres, acude al dentista sin miedo y lo ve como una revisión más de salud o asocia que los dulces son buenos para momentos puntuales, tendrá más posibilidades de llegar a adulto con la boca sana y menos complejos estéticos.
El tener que vivir una infancia con dolores, empastes o experiencias malas hará que el adulto evite ir al dentista todo lo posible. En la época adolescente, la imagen pasa a tener una mayor importancia. Esto hace que la ortodoncia sea fundamental. Existen opciones que son bastante más discretas que hace años, pero debemos tener en cuenta que la corrección se hace para que mejoren las funciones y se facilite la limpieza, lo que redunda también en una mejor estética.
Estética y salud, una magnífica combinación
Cuando se plantea a la estética y la salud dental como si fueran dos objetivos contrapuestos, estamos ante un error. Lo más razonable es integrarlos. La boca sana suele ser más estética y una sonrisa que sea estética lo que hace es reforzar el cuidado en el día a día.
La prioridad es clara:
Tratamiento de las caries, infecciones y enfermedades periodontales.
Estabilización de la boca: bruxismo, mordida o piezas que se hayan fracturado.
Cuando la base ya es sólida ya se pueden afrontar mejoras a nivel estético, como los blanqueamientos o las carillas o la ortodoncia.
Esto hace que los tratamientos sean más duraderos, haya menos complicaciones y los resultados sean más naturales. La estética o debe ser una máscara sobre una boca que tenga patologías, sino un paso final hacia una recuperación de la salud oral.
El cuidado de la sonrisa es una parte del autocuidado
Vivimos en una época en la que cada vez tiene más importancia el bienestar de la persona, por lo que si cuidamos el sueño, el ejercicio, la alimentación o la salud mental, nuestra boca no puede quedar fuera de ello, no estamos ante un elemento secundario, es una pieza más.
El dedicarle unos minutos diarios a la higiene dental, estar atento a las señales que nos indican que algo no va bien y asumir que debemos revisarnos nuestra boca cada cierto tiempo es una rutina que marca las diferencias entre una boca que envejece de forma prematura o que nos acompañará por espacio de muchas décadas.
La estética nos puede ayudar a ser ese empujón que nos anime a cuidarnos más a nivel bucodental, porque al final cuidar nuestra sonrisa es cuidar de nosotros mismos. Así que ya sabes, si no lo hacías, a cuidarse toca.

