22 octubre, 2019

La habitación infantil

La habitación infantil

Es normal que padres y madres entremos en una especie de espiral de emoción cuando conocemos la llegada de un nuevo miembro a la familia. Eso nos acaba obligando, de alguna manera, a empezar a buscar cosas que comprar para el pequeño, y es lógico que se empiece a mirar cómo decorar la habitación del bebé. Sin embargo, podríamos decir que hay quienes la decoran pensando en el futuro y quienes lo hacen viviendo el aquí y ahora. ¿Tú en qué grupo te encuentras?

El tema del ahorro es uno de los más interesantes ante la llegada de un bebé a la familia, y por eso no es de extrañar que antes de empezar a decorar una habitación para el pequeño, se piense en la posibilidad de que tenga más hermanos y compartan habitación, e incluso en la inutilidad que tiene hacer una habitación de bebé que solo usará alrededor de tres años y, por eso, muchos padres y madres acaban creando una habitación provisional para el pequeño de la familia.

La habitación de bebé provisional

Debemos dejar claro que, el hecho de que sea provisional no significa que tenga que ser fea o insípida, simplemente tenemos que tener claros algunos conceptos.

Tal y como nos dicen en La casa del pintor de Murcia, decorar las paredes de la habitación infantil puede ser una tarea divertida y emocionante, pero si lo que queremos es que sea algo transitorio, lo mejor es no liarnos la manta a la cabeza y pensar bien las cosas. Así, optar por un color neutro, como los diferentes tonos de grises, o el blanco, puede ser una decisión acertada. Luego, si queremos dar un toque especial a la estancia, podemos usar vinilos infantiles o incluso alguna cenefa que sea cómoda de poner y de quitar, de modo que si en dos o tres años queremos modificar la decoración de la habitación para convertirla en algo más permanente, ese color neutro de las paredes será nuestro aliado.

Así pues, en este tipo de habitación ¿cómo podemos decorar? Para empezar tenemos que pensar en lo básico que necesitará nuestro bebé: la cuna, una cajonera para su ropa, un cambiador, etc. Todo esto puede ser nuevo, prestado o regalado, pero sea como sea, debemos tener en cuenta que este tipo de mueble luego no será útil, por lo que es mejor salir del paso con lo que podamos. Si hemos de comprar mobiliario, hay que ir a lo seguro en cuanto a calidad, pero obviando tonterías de marcas y diseños pues, como ya hemos mencionado, durará muy poco tiempo en su habitación. Del mismo modo, es mejor no comprar mobiliario que no sea estrictamente necesario. ¿Y qué es lo estrictamente necesario? Pues como ya hemos visto, la cuna, la cajonera o armario para guardar la ropa y el cambiador.

Podemos utilizar perchas infantiles, estanterías con diseños divertidos e incluso algunos DIY para decorar espacios. En la conocida tienda Maisons Du Monde disponen de algunas cucadas súper graciosas que son muy económicas para decorar. Y si prefieres hacer tu misma esa decoración, puedes buscar online algunas ideas:

  • Cajas de pañales forradas con tela para organizar peluches o juguetes en estanterías.
  • Creación del nombre del bebé para colgar con fieltro y algodón.
  • Lámpara de techo con forma de globo aerostático o forma de nube.
  • Creación de un rincón de lectura de cuentos con un pequeño puff y unas baldas.
  • Cuadros de huellas de manos y pies.

La habitación “cucada” de bebé

Quien prefiere decorar la habitación de su bebé como si fuera la habitación de un  cuarto infantil de revista mira mucho menos el gasto económico  y más el diseño.

En cuestión de la pintura de pared, lo mejor es pensar cuál es el efecto qué queremos conseguir. Incluso podemos tener en cuenta la psicología del color para la selección final.

Rojo: es un color muy enérgico, que da mucha vitalidad y estimula la acción. ¿Nos interesa que en un lugar donde van a dormir y descansar ese sea su estado de ánimo? evidentemente no. De hecho no se recomienda en niños hiperactivos o agresivos, ni en ambientes que precisen de concentración.

Naranja: En este caso combina los efectos del color rojo y el amarillo, es decir, de la energía y la alegría. En una tonalidad suave que estimula el apetito y la comunicación, mientras que muy brillantes incitan a la diversión y la alegría. Es un buen color para el cuarto de juegos.

Azul: Es el color de la calma, produce paz y sueño. En tono pastel relaja, por lo que es ideal aunque mucha gente lo descarta por ser el «típico color que se elige para niño».

Rosa: El rosa claro tiene efectos calmantes y relajantes. Es un color que promueve la calma, la afabilidad y el afecto. El dicho popular: «lo ves todo de color de rosa», refleja fielmente su significado: ingenuidad, bondad, ternura, buenos sentimientos y ausencia de todo mal. Es un color que ayuda a despejar la mente de pensamientos negativos, que proporciona energía y suaviza el carácter, tendiendo hacia la dulzura, la constancia y la delicadeza.

Amarillo: Este color se utiliza en niños con dispersión y poca concentración. En un tono suave puede ir bien, pero muy brillante favorece el llanto y la irritabilidad de nuestros pequeños. Es un color que promueve la actividad intelectual, se usa en ambientes donde se trabajan con niños que tienen dificultades de aprendizaje o fatiga mental. Además, inspira energía y optimismo. Si no es muy chillón, sino todo lo contrario, puede ser una buena opción y aportará mucha luz.

Violeta: Es el color de la meditación, la inspiración y la intuición. Estimula la parte superior del cerebro y el sistema nervioso, la creatividad, la inspiración, la estética, la habilidad artística y los ideales elevados. Más de lo mismo, si es un violeta suave mejor teniendo en cuenta que es donde van a dormir y no necesitan demasiados estímulos. Puede ser adecuado para la habitación de un adolescente pero, según he leído e investigado, debe evitarse en las habitaciones y espacios de juego de niños más pequeños.

Verde: El verde hace que todo sea fluido, relajante. Produce armonía y posee una influencia calmante sobre el sistema nervioso.

Celeste: Tiene un poder sedante, relajante, analgésico y regenerador.

Gris: Es un color sutil, que da seguridad. Iguala todas las cosas y deja a cada color sus características propias sin influir en ellas. Puede expresar aburrimiento, desanimo e indeterminación.

Negro: Es lo opuesto a la luz. Concentra todo en sí mismo. Es el color de la disolución, de la separación y de la tristeza. Puede expresar muerte, noche, fin. Las sensaciones positivas pueden ser la seriedad, pesar y nobleza. Es un color que se debe evitar en cualquier ambiente.

Blanco: purifica, estimula, unifica. En combinación, anima a todos los colores. Es la luz que se difunde. Expresa inocencia, paz, infancia, divinidad, estabilidad, calma, y armonía. Es la suma de todos los colores. Refleja todo y nada esconde. Irradia pureza y limpieza. El blanco tiende a estimular la actividad intelectual y favorece la imaginación. Para el Feng Shui, es un color que puede evocar frialdad. Por lo tanto, no es apropiado para el cuarto de niños muy pequeños, pero si lo combinamos con otros colores puede ser perfecto o si optamos por un blanco roto.

Una vez elegido el color de las paredes e instalados todo tipo de muebles (cuna, cambiador, cajonera, armario, organizador de juguetes, lámparas, estanterías, etc.), podemos empezar a buscar detalles decorativos. Yo recomiendo una buena alfombra donde los niños puedan echarse a jugar sobre ella sin coger frío en el suelo, cojines infantiles que decoren la cuna, cestas para ordenar y guardar y algo que me encanta, una tienda Tipi (las  de Ikea son muy económicas).

No olvides las cortinas, que pueden dar un cambio importante a la estancia, ni por supuesto la ropa de cama. Escógela a juego con las cortinas o en colores que combinen, así siempre estará la habitación perfecta.

Puedes comprar el nombre del niño o niña en madera, hay muchas webs en Internet donde las venden, y si quieres algo más personalizado, prueba a instalar un vinilo decorativo de Disney con el nombre del bebé, son preciosos.

Mi único consejo en este punto es que no recargues demasiado la habitación. Recuerda “menos es más” y si pones cuadros, lámparas, estanterías, vinilos y peluches en las paredes, acabaréis por agobiaros.

Las guirnaldas por ejemplo, tanto con luz como sin ella, son un artículo perfecto para decorar una pared sin necesidad de poner nada más. Así, en la habitación que enfrenta a la de la guirnalda, podrás poner un par de cuadros o estantes sin que la estancia parezca más pequeña de lo que realmente es.

Y recuerda que si quieres un cuarto duradero y pretendes tener más hijos, lo ideal es instalar una cama tren o una litera que permita a ambos niños, o niñas, compartir habitación sin peleas, al menos hasta los 6 o 7 años, luego ya la cosa se complica ;).