Con la llegada del nuevo año, todos solemos hacer esa lista de propósitos que nos prometemos cumplir, aunque a veces sepamos que se quedará a medias. En esa lista siempre entran cosas como comer mejor, movernos más, dedicar tiempo a la familia o poner un poco de orden en casa. Y en medio de todo eso, casi nunca pensamos en algo tan simple como conservar nuestros recuerdos de forma física. Yo misma me he dado cuenta hace poco. Tengo el móvil lleno de fotos de mis hijos, miles, pero casi ninguna impresa. Están ahí guardadas, pero apenas las miramos juntos, apenas las comentamos sentados en el sofá, apenas nos paramos a recordar qué pasó ese día.
Por eso hoy quiero hablarte de algo sencillo y muy humano: imprimir fotos para tus hijos.
En este artículo te voy a contar por qué merece la pena, qué aprenden los niños cuando ven fotos impresas, qué opciones tenemos hoy para imprimirlas y cómo organizarlas sin complicarnos la vida.
¿Por qué es buena idea imprimir fotos hoy en día?
Vivimos rodeados de pantallas. Móvil, tablet, ordenador, tele…
Nuestros hijos ya nacen con ellas delante, y para ellos es normal deslizar el dedo y ver pasar imágenes sin parar. Esto forma parte de su mundo y de su forma de comunicarse. El problema llega cuando todos nuestros recuerdos se quedan atrapados dentro de esos dispositivos: las fotos se pierden entre capturas, vídeos, memes y archivos que casi nunca volvemos a abrir.
Cuando imprimo una foto y la pongo en un álbum o la pego en la nevera, pasa algo diferente. Mis hijos la ven todos los días, la señalan, preguntan quién sale, recuerdan qué hicimos ese día. Una imagen en papel invita a parar, a mirar con calma, a comentar. Una foto física se queda ahí, presente, acompañándonos en el día a día.
Además, imprimir fotos hace que valoremos más lo que tenemos. Seleccionamos, elegimos, pensamos qué momento fue especial, qué risa merece ser recordada, qué abrazo nos gustó más. Ese proceso ya resulta bonito de por sí. Yo suelo sentarme un rato por la noche, repaso las fotos del mes y selecciono unas pocas.
¿Qué aprenden los niños al ver fotos impresas?
Las fotos en papel funcionan como una herramienta preciosa para el desarrollo de los niños. Cuando se sientan contigo a ver un álbum, están aprendiendo muchas cosas sin darse cuenta.
Primero, el lenguaje. Preguntan quién es esa persona, qué pasó ese día, dónde estabais. Tú les cuentas la historia y ellos escuchan con atención. Así amplían su vocabulario y su forma de expresarse. Sentarse con calma a hablar sobre una foto crea conversaciones muy especiales.
También aprenden sobre emociones. Reconocen caras felices, tristes, sorprendidas; recuerdan cómo se sintieron en ese momento. “Aquí estaba contento”, “Aquí lloré porque me caí”, “Aquí me dio risa”. Poner palabras a lo que sienten resulta muy sano para ellos.
Otro punto importante es la identidad. Ver fotos de cuando eran pequeños les ayuda a entender quiénes son y de dónde vienen. Ven a su familia, a sus abuelos, a sus primos. Según la fotógrafa profesional Brenda Roqué, esto refuerza el sentimiento de pertenencia a la familia, ya que saben que forman parte de algo más grande, que tienen una historia propia: y crean un legado.
Además, las fotos impresas también fomentan la paciencia. Pasan páginas, miran con calma, se detienen en los detalles. Sin duda, en un mundo donde todo va tan deprisa, este tipo de momentos tranquilos se agradecen mucho.
De hecho, aprenden a cuidar objetos, ¡lo cual es muy positivo! Un álbum se guarda, se abre con cuidado, se respeta, y eso enseña cariño por las cosas y por los recuerdos. En casa, a veces dejamos que los niños elijan qué fotos quieren imprimir. Les hace ilusión decidir y luego, cuando llegan, las colocan ellos mismos. Se sienten parte del proceso, y eso lo valoran muchísimo.
Opciones para imprimir fotos hoy.
- Fotos sueltas.
Son las clásicas de toda la vida. Puedes elegir tamaño pequeño o mediano y usarlas para álbumes, marcos, regalos para la familia o para colgarlas con pinzas. Funcionan genial para ir renovando recuerdos en casa.
También puedes escoger entre papel brillante o mate según te guste más el acabado.
- Álbumes personalizados.
Aquí eliges las fotos, el orden y puedes añadir textos si te apetece. Te llega a casa un libro ya montado y listo para guardar. Van perfectos para viajes, cumpleaños, nacimientos o etapas concretas de los niños, como su primer año.
- Calendarios con fotos.
Cada mes lleva una imagen diferente. Es una forma muy chula de tener recuerdos a la vista todo el año. Además, ayuda a los niños a aprender los meses y a entender mejor el paso del tiempo.
- Cuadros o lienzos.
Ideales para decorar la casa. Puedes poner una foto familiar grande en el salón, en el pasillo o en la habitación de los peques. Así los recuerdos forman parte del día a día.
- Imanes para la nevera.
Pequeños y muy prácticos. Puedes cambiarlos según la época del año o según las fotos nuevas que vayáis imprimiendo. ¡A los niños les encanta ver sus caras en la cocina!
- Tiras de fotos tipo fotomatón.
Son divertidas y diferentes. Quedan muy bien para regalar o para pegar en el espejo, en la habitación o en un cuaderno de recuerdos.
- Postales personalizadas.
Puedes convertir tus fotos en postales para enviar a familiares o guardar como recuerdo: es una forma muy bonita de compartir momentos especiales.
Cómo organizar las fotos impresas sin volverte loca.
Una de las excusas más comunes para no imprimir fotos es pensar que luego no sabremos dónde guardarlas, pero tranquila: con un poco de organización todo se vuelve sencillo.
Yo empecé por lo básico: un álbum por año. En cada álbum pongo las fotos más importantes de esos doce meses. Cumpleaños, vacaciones, momentos especiales del día a día. Con unas pocas bien elegidas vale perfectamente.
Dentro del álbum, a veces escribo una frase corta: “Primer día de cole”, “Tarde en el parque”, “Navidad en casa de los abuelos”. Basta con algo sencillo que ayude a recordar.
También puedes tener una caja de recuerdos. Ahí guardas fotos sueltas, entradas de cine, dibujos de los niños, pequeños objetos especiales. Es como un tesoro familiar. De vez en cuando la abrimos y vemos todo juntos.
Y si te gusta la decoración, puedes hacer una pared de fotos. Con marcos iguales o diferentes, como prefieras. Cambias las fotos cada cierto tiempo y así siempre tienes algo nuevo que mirar.
Otra idea es usar cuerdas con pinzas. Es muy simple y queda muy bonito. Los niños pueden ayudar a colgar las fotos y cambiarlas cuando quieran.
Lo importante es mantenerlo fácil. Todo tiene que estar accesible, para poder tocarlo y verlo cuando apetezca.
Momentos especiales que merece la pena imprimir.
A veces pensamos que solo hay que imprimir grandes eventos, como bodas o viajes largos. Para los niños, los pequeños momentos también tienen mucho valor.
Los cumpleaños son un clásico. Ver cómo soplan las velas cada año resulta emocionante. También el primer día de cole, la función de fin de curso, el primer partido de fútbol o la primera actuación de baile.
Además, merecen atención los momentos normales: una tarde haciendo galletas, un paseo por el parque, un día de lluvia jugando en casa. Estos recuerdos cotidianos construyen su infancia.
En casa imprimimos muchas fotos de vacaciones, pero también de domingos tranquilos. A mis hijos les encanta verse en pijama, despeinados, jugando en el suelo. Se ríen muchísimo.
Otro momento bonito es imprimir fotos con personas queridas. Abuelos, tíos, amigos. Sobre todo, si no se ven muy a menudo. Así los niños los tienen presentes.
También puedes imprimir fotos de mascotas, si las tenéis. Para ellos son parte de la familia y les hace ilusión verse con su perro o su gato.
Cualquier momento que te haya hecho sonreír merece estar en papel. Cuanto más natural, mejor.
Consejos prácticos para empezar hoy mismo.
Si te apetece empezar a imprimir fotos, aquí van algunos consejos sencillos:
- Empieza poco a poco. Elige un mes reciente y céntrate en él.
- Haz una selección pequeña. Diez o quince fotos son suficientes.
- Decide dónde las vas a guardar antes de imprimir.
- Busca fotos que te hagan sentir algo bonito.
- Involucra a los niños desde el principio.
- Y, sobre todo, disfruta del proceso. Convierte este momento en algo especial para ti y para tu familia.
Yo empecé casi sin darme cuenta, y ahora ya es una costumbre: cada cierto tiempo imprimo fotos y las añadimos a nuestros álbumes ¡Es algo que esperamos con ilusión!
Recuerda: vivimos en un mundo lleno de pantallas, en el que tener algo físico que puedan tocar y ver con calma resulta muy especial. Con un poco de tiempo y cariño puedes crear recuerdos que durarán muchos años.
Si estás leyendo esto y tienes el móvil lleno de fotos como yo, te animo a que empieces hoy. Elige unas pocas, imprímelas y míralas con tus hijos. Verás cómo cambia el momento.
Al final, se trata de guardar vuestra historia de forma real, para que tus hijos la tengan siempre cerca.

