28 septiembre, 2018

Guapa por fuera, preciosa por dentro

Guapa por fuera, preciosa por dentro

¿Puede una operación de cirugía estética salvar un matrimonio? No tendría por qué, pero en muchas ocasiones, sí. Hay personas que le apuestan todo al quirófano a la hora de salvar su matrimonio. Ahora bien, tienes que saber cuándo estás preparada en realidad para una intervención de este tipo y cuándo lo está haciendo sólo por complacer a terceros o por una causa que no tiene sentido.

El objetivo es recuperar la autoestima y la calidad de vida de quienes se animan a someterse a ellas. Un 64% quieren ganar confianza, 42% quieren sentirse más jóvenes y 13% admiten que quieren sentirse más atractivas para los hombres o mujeres. Por lo general, este tipo de personas tiene una baja autoestima, presentan problemas de pareja y cree que la cirugía plástica es una panacea para todos sus males. He notado que esos pacientes, aunque no son infelices por su apariencia física, casi siempre se someten a un procedimiento bajo presión externa, y no por una convicción o necesidad propia.

Ahora mismo, la cirugía estética se está normalizando, año tras año se vuelve más accesible y más aceptable. En Medicina Estética Rosa Bonal se encargan de asesorarte en el tipo de operación que desees. Eso sí, recomiendan algunos consejos antes de lanzarte a una operación.

  • Una persona debe buscar cirugía plástica para el mismo, no para impresionar a alguien o para salir de una depresión.
  • La persona debe saber cuál es la parte del cuerpo que quiere mejorar.
  • No está mal quien quiere realizarse un retoque estético, solo porque lo desea y porque le agrada. Pero el problema está cuando se obsesionan por verse de 20 años y creen que así recuperarán a sus parejas. Y es que a las parejas hay que recuperarlas con el día a día. Mostrándose coherente en todos los actos.

Está claro que para mantener una relación también hay que cuidarse por fuera. La típica situación en la que un hombre o mujer llega a su casa y se encuentra a su pareja sin arreglar, en chándal en el sofá, pues mata todo atisbo de pasión o de atracción. Hay que cuidarse estéticamente porque es por dónde sigue entrando todo. No se puede permitir la dejadez física, porque eso acaba matando cualquier posibilidad de sacar adelante la pareja. También ocurre con los kilos de más. Cuando la persona se deja, esos kilitos se convierten en barrigas cerveceras, lorzas a los lados, muslos gigantes que hacen que la otra mitad te vea como algo no pasional. En este caso se recomiendan las operaciones, pero sobre todo, las ganas de quererse uno mismo.

Se ha comprobado que la gente cree que su vida será más fácil y más exitosa si se ajustan a las normas culturales. En general, el 85% de las personas que se someten a cirugía estética son mujeres. La mayoría están intentando atraer a los hombres. Así que nosotros, los hombres, debemos en última instancia aceptar nuestra culpa.

El efecto contrario

Ahora bien, en diversas situaciones se puede provocar el efecto contrario.  Como indica un estudio conducido por Grazia, siete de cada diez personas dicen que han mejorado sus vidas, casi la mitad ha cambiado de trabajo y cuatro de cada diez se han separado de su pareja o divorciado. Así es, esto significa que casi un 40% de las mujeres dejan sus parejas después que se recuperan. Es decir, que después de someterte a una operación estética, te sientes con ganas de comerte el mundo, te ves guapo y guapa, la gente te lo hace saber, y es el momento de querer volar solo.

En general los resultados de las cirugías plásticas traen cosas positivas debido a la recuperación y aumento del autoestima, pero el factor divorcio es un poco alarmante. También se ha incrementado mucho, la de cirugía plástica posterior a un divorcio. Este fenómeno social se puede explicar ya que las personas necesitan recuperar su autoestima y sentirse más jóvenes a la hora de salir a la búsqueda de una nueva pareja. Es importante entender por qué esto se ha vuelto tan popular y qué impacto tiene en los individuos y en la sociedad. Tenemos que afrontar lo que está pasando.