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Cómo deben ser los zapatos de los niños.

Los zapatos para los niños son mucho más que una prenda. Son una protección de un órgano, los pies, que están en continuo crecimiento y formación. Calzar a nuestros hijos con unos zapatos inadecuados afecta al desarrollo del pie.

Los zapatos deben adaptarse a la edad del niño, no solo a su tamaño, y ante todo deben ser cómodos.

Existe la idea errónea de pensar que los pies de los niños son como los pies de los adultos, pero en miniatura. Por tanto, hay que buscar un calzado mono que le quede bien, que sea una versión infantil de lo que llevaría papá o mamá.

Algunas madres y abuelas calzan a los niños como si fueran muñequitos. Con modelos muy bonitos, pero sin pararse a pensar si el calzado es cómodo para el niño. El niño debe correr y jugar, para eso es un niño. Aunque le pongamos calzado de vestir, debe tener unas características similares a unos zapatos deportivos, que no impidan su movilidad.

Otro de los problemas está en la calidad del material. Como está creciendo el pie, no vale la pena gastarse mucho dinero en unos zapatos buenos. Los vendedores de «Elesán Bebé», una tienda online de ropa y calzado infantil, nos comentan que el calzado de niñas y niños debe ser traspirable.

El pie de los niños suda mucho, el calzado debe estar fabricado con piel o tela, y no con material sintético, que hace que los pies de los niños no transpiren bien.

Por otro lado, los niños son muy dados a decantarse por modelos de calzado llamativo. Suelas que se van iluminando al pisar, zapatillas con la decoración del traje de Spider-Man, botas altas para las niñas de colores chillones. Antes de comprárselo, debemos preguntarnos: ¿Es esto lo que necesita?

Echemos un vistazo a lo que piensan los pediatras.

Zapatos de 0 a 18 meses.

La web pediátrica mexicana scielo.org afirma que el pie de los niños está compuesto casi en su totalidad por cartílagos. No es hasta los 16-17 años que se configuran los huesos. En los primeros meses de vida, el pie de los bebés está formado por tejido blando, con un nivel de sensibilidad mayor que las manos.

Tendemos a ponerles calzado a los niños antes de que aprendan a andar. En la edad temprana limita su crecimiento. El pie debe estar suelto, igual que las manos, tan solo protegido por unos calcetines. En caso de que se le ponga calzado debe ser puntualmente y por unas pocas horas.

El calzado de los bebés debe ser:

  • Con punta redonda, visto desde arriba y redondeada por el lateral. Que facilite el gateo.
  • El material de corte debe ser muy flexible. Que no le haga rozadura.
  • Es recomendable usar zapatos con velcro frente a emplear cordones. El calzado debe ajustarse al pie sin apretar el empeine.
  • Emplear botines frente a zapatos o zapatillas. Que le protejan el tobillo, esta zona aún se está formando.
  • La parte de atrás debe ser alta, sensible y suave. De manera que el niño no se pueda quitar los zapatos con facilidad, frotándose con los pies.
  • La suela debe ser lisa, de piel suave o de tela. Frente a utilizar la goma. En estos primeros meses, los zapatos son más indicados para proteger del frío al niño que para facilitarle el caminado.
  • El interior del calzado debe ser como un guante. Con un acabado suave y sin costuras.

Zapatos de 1,5 años hasta los 3 años.

A esa edad el niño ya camina habitualmente, pero sus articulaciones son muy blandas. Es lo que los pediatras llaman “pie plano laxo infantil.” La función del calzado es amortiguar todo lo que se pueda el impacto de la pisada sobre las articulaciones.

Otra de las características de esta edad es el crecimiento. El pie crece una media de 2 milímetros al mes, por lo que el calzado no debe aprisionar el pie. Debe ser lo suficientemente amplio y flexible como para favorecer la expansión. A esa edad el calzado debe ser:

  • La holgura interior del zapato debe tener unos 10 mm. Que el pie se encuentre protegido, pero libre. El niño debe poder mover los dedos de los pies dentro del zapato.
  • Al igual que en la edad del pre-gateo, la horma del zapato debe ser redonda. Debe contar con una puntera exterior, de un material un poco más rígido, que le proteja los dedos de los pies.
  • El borde de corte debe ser flexible. El material del resto del zapato debe proteger al pie frente al frío y permitir la transpiración,
  • El abrochado debe producirse alto, por encima del empeine. Con una lengüeta suave que proteja la parte de arriba del pie. Para esta edad sigue siendo recomendable el uso de botines frente a los zapatos. Podemos introducir el cierre con cordones, si bien estos deben ser suaves y no apretarlos demasiado.
  • Es recomendable usar zapatos suaves y flexibles. En el caso de que sean de piel, que no sea demasiado rígida. Debe permitir un ajuste suave para mantener el talón dentro del calzado.
  • La suela sebe ser plana, de una altura no superior a los 3 milímetros. Es recomendable con un tacón de otros 3 milímetros adicional. Respecto al material de la suela, esta puede ser de goma flexible, blanda y que permita doblar la puntera. La parte de la suela entre la almohadilla del pie y los dedos, facilitando el juego del pie en la pisada al andar o correr. La superficie de la suela debe ser antideslizante, permitiendo un cierto agarre.
  • El forro interno del zapato debe ser suave, blando, sin costuras y transpirable. Debe contar con una plantilla interna levemente acolchada y que absorba el sudor.

Zapatos de 3 a 15 años.

La web de El Hospital de Nens, de Barcelona, nos informa que a partir de los 3 años el niño empieza a mejorar su tono muscular. Se empieza a formar el puente de la planta del pie. Aumenta su actividad física y la maduración de la marcha. Por tanto, necesita un calzado propiamente dicho, que ya no solo le proteja del frio, sino que prevenga posibles lesiones.

Para esta edad el calzado debe ser:

  • Zapatos o zapatillas frente a botines. Que dejen libre al tobillo, que ya se ha formado, para darle mayor movilidad al pie.
  • La horma deber ser ancha. Con un acabado redondo o cuadrado. Con una anchura suficiente para dejar libertad de movimiento en los dedos.
  • El calzado no debe quedar justo. Debe dejar una distancia de 1 cm o centímetro y medio entre la punta del dedo gordo y la punta del zapato.
  • La suela debe ser flexible, principalmente de goma, que permite doblar la puntera, la parte del pie que flexionamos al caminar. De esta forma el niño ejercitará la musculatura del puente. A su vez, la suela debe ser antideslizante, con un dibujo que permita el agarre al pavimento.
  • Debe contar con un contrafuerte en la parte de atrás que agarre el tobillo. De esta forma se le da más estabilidad al pie y se corrige la tendencia de meter los pies hacia dentro al caminar.
  • El material de confección debe ser transpirable y suave en el borde. Que no provoque rozaduras, eczemas, ni sobre-infección por hongos.
  • Los zapatos deben ser fáciles de quitar y poner. Que faciliten la autonomía del niño desde un principio.

¿Zapatos o deportivas?

Una de las preguntas que se hacen los padres siempre es ¿qué es mejor que lleven los niños, zapatos o deportivas? Lo cierto es que las dos cosas. Cada tipo de calzado tiene sus pros y sus contras. El calzado deportivo es más flexible, pero abusar de él crea más posibilidades de sufrir infecciones por hongos. Por otro lado, unos zapatos de buena calidad, son más higiénicos, pero menos cómodos para el trasiego habitual del niño.

Lo ideal es que el niño cuente como mínimo con dos pares de zapatos, pueden ser unas deportivas y unos zapatos colegiales o náuticos, y que se los vaya alternando. De manera que el calzado se pueda ventilar correctamente.

Algunos expertos opinan que si unas deportivas se utilizan para hacer deporte, se las pone el niño el día que hace gimnasia, que se reserven para ese fin. No es necesario. Aquí lo importante es que vaya cambiando de calzado con frecuencia. Dos días un par de zapatos y otros dos días el otro par.

Otra de las cosas que debemos tener en cuenta, cuando le compramos unos zapatos a un niño, es que se sienta cómodo con el calzado desde el primer momento. De ahí que cuando vayamos a realizar la compra, se pruebe los dos zapatos y camine un rato con ellos.

No es buena idea pensar, que aunque le aprieten al principio, con el tiempo se le ajustaran al pie. Recuerda que el pie de tu hijo aún no está formado, y todo lo que obstruya su desarrollo es perjudicial.

 

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