17 julio, 2019

Comer en familia, una vieja costumbre ya olvidada

Comer en familia, una vieja costumbre ya olvidada

¿Tu familia es la típica que va a su bola hasta en la comida y cada uno pilla lo que puede en la nevera cuando llega a casa?, ¿cenas en el sofá, comes mientras haces otras cosas y no desayunas en casa para ahorrar tiempo y dormir unos minutos más? Pues bien, según l@s profesionales de la salud, estás haciendo muy mal, porque comer en familia y compartir la mesa, es una actividad muy beneficiosa para lograr el equilibrio físico y mental, y ayuda a los reforzar los lazos familiares y a aprender valores. Además, se fomenta la comunicación y el compartir ideas, impresiones y sentimientos. No siempre se le da la importancia que tiene, por eso, en este post, te vamos a explicar por qué compartir la mesa constituye una actividad tan sana.

Por qué las familias ya no se sientan a la mesa a comer

Antes, comer o cenar en familia, incluso desayunar o merendar, era de lo más común y a nadie le extrañaba o cuestionaba esta costumbre y desde luego, estaba muy mal visto actuar de otro modo. En esta casa se come a las 14:00, y el que no esté, se queda sin comer. Esta era una frase muy recorrida hace unos pocos años. Hoy, en cambio, debido principalmente a la televisión, internet o el teléfono móvil, muchas personas han dejado de sentarse a la mesa para comer, y si lo hacen, ni se miran. La falta de comunicación es enorme, y este problema puede arreglarse en parte, recurriendo a algo tan simple como comer en familia. Hay que volver a sentarse a la mesa y echar de la misma a las nuevas tecnologías, apagar la tele y volver a recuperar la vieja costumbre de hablar en familia, de comentar lo que ha sido el día, a intentar conocerse un poco más. ¿Cómo van a conocerse las familias si no hablan? Y luego se extraña la gente de las cosas que pasan, del bulling y de la violencia entre l@s más jóvenes. La falta de valores es tal, que casi se han normalizado conductos agresivas entre los menores, y todo apunta a que esto irá a peor.

Algunas familias, apartan a los niños y niñas de su lado, cuando se portan mal, cuando, para llamar la atención tienden a comportarse de manera violenta, o cuando empiezan a tomar drogas a faltar a clases o a suspender en el colegio. Y muchas veces, este tipo de comportamientos se evitaría, educando a los más peques en el respeto, en la tolerancia, en la comunicación. Y esto ha de empezar en casa, son los padres y las madres los que han de educar en valores a sus hij@s, y no las escuelas. Es en casas donde ha de tomar conciencia de la necesidad de una ética. La comida, sentarse a la mesa, puede ser el lugar perfecto para compartir experiencias, para dialogar y para conocerse un poco mejor. Porque los padres y madres de hoy, no conocen tanto a sus hijos e hijas como ell@s se creen.

Algo está cambiando en las familias

Las películas y la publicidad hacían gala de las ventajas de una comida familiar, un acontecimiento, que si bien se repetía todos los días, y varias veces al día, además, siempre se trataba de algo especial al que había que asistir. Pocas cosas había más sagradas que esa. Una madre, un padre, y sus vástagos, todos comiendo alrededor de la mesa. Hoy, esta imagen, se ha quedado en un mero símbolo, y su imagen en algunos envases de productos domésticos, no es más que un mero recuerdo de un pasado que no volverá. La comida en familia ha pasado a ser vintage.

La mayoría de los padres y madres de hoy en día se pasan todo el día trabajando, comen fuera de casa, centro o cerca del curro y sus hijos e hijas, comen en el cole. Apenas se ven y cuando llegan a casa por la noche, no tienen tiempo, ni ganas de preparar algo rico y sano y sentarse a la mesa a comerlo en familia. Y si lo hacen, es pegados al móvil. Así no hay forma de hablar ni de nada, y tampoco de comer bien.

Las ventajas de comer en familia

Comer en familia aumenta la ingesta de verduras y frutas y favorece el consumo de comida más sana y natural, y además, ayuda a ser consciente de la cantidad que se ingiere y a disfrutar el sabor de los alimentos.

Además, favorece la comunicación. A nadie la importa ya cómo te ha ido en el cole o en el trabajo? Claro, eso es porque no comes en familia o si lo haces, es mirando para la tele o agarrado al móvil o la tablet. Si prescindieras de estos elementos durante las comidas, la comunicación serían mucho más fluida en tu hogar.

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