Los bebés prematuros nacen con una serie de deficiencias y problemas de salud que si se lleva un seguimiento médico adecuado suelen superarse durante los primeros años de vida.
Que el embarazo en los seres humanos dure 40 semanas, 9 meses y una semana adicional, no es un capricho de la biología. Es el tiempo que necesita el feto para formarse por completo antes de salir fuera del cuerpo de la madre. Por tanto, cuanto antes se anticipe el parto, menos formado está el organismo del bebé. El cual, tendrá que completar el proceso fuera de la placenta. En unas condiciones diferentes.
A los padres que pasan por esta situación les preocupa. Pero en la actualidad, con todo lo que ha avanzado la medicina, no debe obsesionarnos. Puede parecer osado este punto de vista, pero te lo digo con conocimiento de causa. Conozco el asunto de cerca.
Mi hija y mi actual pareja fueron bebés prematuros. Hoy son mujeres sanas y normales. Mi hija nació con 7 meses y un kilo 800 gramos de peso. Recuerdo que pasó un mes completo en una incubadora del hospital antes de que pudiéramos llevarla con nosotros a casa.
Mi pareja me cuenta que nació más o menos con la misma edad. De su infancia recuerda que tendía a coger infecciones respiratorias con facilidad. Las gripes y resfriados virulentos fueron frecuentes hasta los 7 años de edad. Este dato hoy es solo un recuerdo de la infancia. Con más de 40 años no se resfría, ni enferma más de lo que lo hace cualquier otra persona. Y eso que está más expuesta a las infecciones. Es enfermera.
Quiero, por tanto, quitar hierro al asunto de los problemas de salud en los bebés prematuros. Aun así, como padres debemos conocerlos. Para saber a qué atenernos. Estos son algunos de los más habituales.
Problemas respiratorios.
Este es uno de los problemas de salud más frecuentes entre los bebés que nacen antes de tiempo. Sus pulmones no han madurado por completo y son más sensibles a los cambios de temperatura, a las ráfagas de aire frío y a las infecciones víricas.
De estos problemas, el más habitual según la página web Medline Plus es el Síndrome de Dificultad Respiratoria Neonatal (SDR).
Este síndrome afecta principalmente a los bebés prematuros debido a la falta de surfactante, una sustancia que recubre los pulmones y evita que los alvéolos se colapsen durante la respiración. Cuando esta sustancia no está presente en cantidad suficiente, los pulmones tienen más dificultades para expandirse y captar oxígeno.
La enfermedad es más frecuente en recién nacidos antes de las 37 semanas de gestación, ya que sus pulmones aún no han completado la maduración. Los síntomas suelen aparecer poco después del nacimiento e incluyen respiración rápida y superficial, aleteo nasal, dificultad respiratoria, pausas breves en la respiración (apnea), sonidos anormales al respirar y movimientos intensos de los músculos del tórax al intentar tomar aire.
El tratamiento se basa en facilitar la respiración del bebé. Para ello puede administrarse oxígeno húmedo y caliente, dentro de la incubadora, bajo una estrecha supervisión médica. En determinados casos se utiliza surfactante artificial, introducido directamente en las vías respiratorias.
Problemas neurológicos.
La página web de la Fundación Nene, Neurología Neonatal, Fundación de Ayuda al Recién Nacido con Problemas Neurológicos, una asociación sin ánimo de lucro que realiza una labor de divulgación de estos problemas médicos entre las familias afectadas y en la sociedad, en general, señala que estos problemas son frecuentes entre los bebés prematuros; sobre todo entre los nacidos antes de las 37 semanas. Esto se debe a que hay una inmadurez en el cerebro del niño, el cual no ha terminado de formarse por completo.
Dentro de estos problemas neuronales, los más habituales son las hemorragias periventriculares y la leucomalacia periventricular. Ambas se producen dentro de los ventrículos cerebrales. Una serie de cavidades internas que conectan diferentes partes del cerebro y alberga un líquido encefálico de color blanco.
Estos problemas neuronales suelen tener efectos visuales en el comportamiento del bebé. Como un tono muscular anormal, con demasiada rigidez en brazos y piernas, o una excesiva flacidez. También se puede apreciar en que el bebé está todo el tiempo con el puño cerrado, apretándose el pulgar, o que se producen convulsiones de manera inesperada.
Estos problemas neuronales van a afectar al retraso del desarrollo psicomotor del niño. El Hospital Clínic de Barcelona informa que hay estudios médicos que relacionan estos problemas neuronales con una mayor probabilidad de padecer TDAH (Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad).
Por suerte, estos problemas se pueden detectar a tiempo y corregirlos con un buen seguimiento pediátrico.
Bajo peso.
El bajo peso es uno de los rasgos comunes en todos los niños nacidos antes de tiempo. Uno de los objetivos principales que va a tener el pediatra que haga un seguimiento del bebé es que alcance un peso normal en el menor tiempo posible, dentro de las pautas y curvas de crecimiento que manejan para estos casos.
El peso es un aspecto fundamental para su correcto desarrollo físico y neuronal del niño, y para su estado inmunológico; es decir, resistencia frente a las enfermedades.
La página web de Stanford Medicine Children´s Health indica que los bebés prematuros con un peso bajo tienen más dificultades para mantener la temperatura corporal, lo cual los hace más vulnerables a las infecciones. El bajo peso va a tener complicaciones para el desarrollo de otras partes de su cuerpo, como el cerebro, la vista, el oído y los músculos.
Uno de los índices que se atiende en primer lugar en las maternidades cuando nace un bebé prematuro es el peso. El niño entra en una incubadora donde está a una temperatura constante y donde puede recibir alimentación por vía intravenosa, sin perjuicio de que se le intente acostumbrar a la toma de leche materna. Al bebé no se le da de alta hasta que no alcanza un peso suficiente.
Luego después, ese mismo seguimiento del peso se lleva a cabo de una manera detallada por parte del pediatra de atención primaria.
Este es un asunto preocupante, pero tenemos que restarle dramatismo. Si los padres siguen las indicaciones que reciben de los médicos, el niño con el tiempo alcanzará una talla y un peso normal para su edad.
Problemas de alimentación.
Hay niños prematuros a los que les cuesta tomar el pecho. La Asociación Alba Lactancia Materna indica que hay una serie de problemas físicos relacionados con la inmadurez del organismo que dificultan que el niño pueda alimentarse de manera normal.
Uno de estos problemas es la falta de desarrollo de los músculos de la boca relacionados con la succión. Digamos que no hacen la fuerza suficiente para extraer la leche de la mama. Esto les hace que no puedan mantener un agarre firme y que tiendan a agotarse con facilidad. Por otro lado, tenemos una inmadurez neurológica que les complica coordinar bien la succión, la respiración y la deglución de la leche materna.
La situación puede ser desesperante para las madres, que ven que los niños rechazan el pecho o que se ponen nerviosos o lloran cuando les toca comer. Esto, a su vez, puede generar patrones de comportamiento que hagan que el niño deteste el pecho, cuando es su fuente de alimentación más saludable.
El mejor alimento que puede tomar el bebé recién nacido, incluido un bebé prematuro, es la leche materna. Hay extractores, los conocidos popularmente como “sacaleches”, que permiten a la madre extraer la leche de la mama y dársela a su bebé con un biberón. Una solución efectiva mientras que se intenta descubrir la causa que evita que el niño no pueda beber y se toman medidas para resolverlo.
Deficiencias en la vista.
El oftalmólogo español, Doctor Fernando Fernández Vázquez señala que los bebés prematuros tienen una mayor tendencia a sufrir miopía y astigmatismos. Un ejemplo evidente es el del estrabismo. Donde el 24% de los niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación presentan este trastorno visual, frente al 2% del conjunto de la población.
Al nacer antes de tiempo, el desarrollo del globo ocular se detiene. La culminación de los vasos sanguíneos que riegan este órgano, y que se culmina durante las últimas semanas de gestación, se efectúa de manera incompleta. Esto hace que la visión sea deficiente.
La causa principal del estrabismo, torcer uno o dos de los ojos, está en otro trastorno óptico, la hipermetropía. La hipermetropía consiste en la dificultad de poder enfocar la visión de cerca. Al ver las imágenes borrosas, el cerebro hace un esfuerzo por forzar la vista que provoca que el nervio óptico dirija la pupila hacia el ángulo interior del ojo, es lo que se conoce como estrabismo convergente. Estrabismo e hipermetropía suelen ir de la mano.
Otro trastorno asociado con este par es el del “ojo vago”. Al producirse una desalineación visual provocada por el estrabismo y la hipermetropía, el cerebro no recibe una señal clara de los dos ojos, lo que le lleva a desconectarse de uno de ellos, el ojo estrábico.
En todo este proceso, el niño va perdiendo visión. No es extraño que los niños prematuros empiecen a llevar gafas desde bien pequeños.
Otro problema ocular frecuente entre los niños prematuros es la retinopatía, que afecta a un 5% de los bebés que nacen antes de las 32 semanas de gestación. En esta enfermedad, el crecimiento vascular de la retina es anormal. Se produce una proliferación de la vascularización; es decir, nacen vasos sanguíneos donde no deberían existir. Esta condición afecta a la visión y puede convertirse en causa de ceguera en los casos más acuciantes. La incidencia de este problema es inferior al del estigmatismo y la hipermetropía, y en la actualidad existen protocolos en los hospitales para detectarla de manera temprana y curarla de una manera eficiente y sin el uso de métodos invasivos.
Mayor riesgo de infecciones.
Los niños prematuros tienen un mayor riesgo de padecer infecciones; en especial, sepsis (infección generalizada), neumonía y meningitis. Y todo ello debido a que el sistema inmunológico y los mecanismos de defensa del cuerpo aún están inmaduros.
Hay un hecho que aumenta esta vulnerabilidad; y es que la trasferencia de inmunoglobulinas de la madre al feto, por medio de la placenta, se efectúa el último trimestre de gestación. Por lo que el nacimiento prematuro rompe este proceso. El niño nace sin anticuerpos o con menos anticuerpos provenientes de la madre, de los que necesitaría.
Algunos casos de nacimiento prematuro se producen ante el riesgo de infección del feto o por una infección de las membranas que envuelven a la placenta. Por lo que la relación del bebé con las infecciones ya está truncada de nacimiento.
Problemas cardiovasculares.
Una anomalía grave que se da en prematuros de pocas semanas de gestación o con muy poco peso es el de la Persistencia del Conducto Arterioso (PCA) o Tronco Arterial. La web Valley Children´s indica que esto se produce porque el vaso sanguíneo que conecta la arteria aorta con la arteria pulmonar no se ha cerrado, como sucede en la mayoría de los niños y, por tanto, forman una arteria común. Esto hace que la sangre cargada de oxígeno regrese a los pulmones, en lugar de ser bombeada por el corazón para distribuirse por todo el cuerpo. En el tronco arterial, se mezclan la sangre rica en oxígeno con la sangre que no lo tiene. Por lo que al cuerpo le llega menos oxígeno del que necesita para funcionar.
Como consecuencia de ello, los latidos de corazón son mucho más fuertes, el bebé se agota antes y le cuesta mucho respirar. Este problema se resuelve los primeros días de vida por medio de una operación quirúrgica. Por suerte es un problema menos frecuente que todos los que hemos mencionado anteriormente.
Con un buen seguimiento pediátrico, la mayor parte de estos problemas de salud, que sufre el niño prematuro, se pueden resolver.

