13 septiembre, 2017

Redecorando

Redecorando

A veces es  porque los niños se hacen mayores y ya no quieren tener el póster de Mickey Mouse colgando de la pared, o incluso estampado contra el armario, otras veces es porque el salón ha vivido ya muchos años y tenemos que darle un descanso y otras, simplemente, porque nos apetece. Sea como sea, al final, todo hogar pasa al menos un par de veces en la vida por un cambio de muebles y decoración, incluso diría que también por obras pero hay gente con suerte que se libra un poco de esta última actividad.

Los españoles son los europeos que menos se cambian de casa a lo largo de la vida y eso repercute en que, para cambiar de aires, seamos uno de los países que más veces cambia la decoración de una vivienda. Tiene su lógica, ¿verdad?

Hay quien tiene los mismos muebles desde hace 40 años porque le costaron un dineral y quien ha cambiado de decoración ya 5 veces gracias a los muebles de Ikea, pero al final, todos hemos cambiado la decoración de alguna habitación un par de veces en la vida, como mínimo.

Para ello podemos, o no, cambiar el color de las paredes. Hay quien prefiere no hacerlo porque siempre ha tenido el blanco como color predominante y prefiere no arriesgar, y luego hay quien tiene cada habitación pintada de un color diferente. De hecho, conozco a un chico suya vivienda parecía un parchís. Nosotros hemos decidido cambiar del blanco al gris perla, y creo que hemos acertado en la elección.

Una salón como nuevo

¿Habéis visto alguna vez los programas de reformas de casas en “Divinity”? Si lo habéis hecho, habréis comprobado que el gris, en todas sus tonalidades, está de moda. Ahora bien, a mí los tonos oscuros no me gustan demasiado así que he optado por un gris perla muy clarito y por los muebles color blanco. La idea, en realidad, no es sólo mía, me la dieron en esta tienda de decoración de Madrid y el resultado es muy positivo. Mientras que un color oscuro podría haber  hecho parecer que la estancia es más pequeña, al poner un gris perla huimos del típico blanco pero seguimos dando la luminosidad necesaria para que se vea una habitación amplia y no agobie pasar rato en ella.

Algunos podríais pensar que el gris es un color triste, sin personalidad y muy poco hogareño, y en parte tenéis razón pero de lo que se trata ahora es de darle un toque de color con los textiles. Mi idea es poner decoración en tonos rojos y amarillos, como estos cojines decorados con motivos marineros o estas cortinas originales.

Al final se nos ha quedado un salón precioso, con dos zonas bien diferenciadas: la sala de estar y el comedor y todo a un precio bastante económico. Somos muy pocos los que tenemos la capacidad de imaginar el resultado final antes de empezar el cambio y por eso muchos no piensan que vaya a cambiar tanto una estancia sin hacer obra, pero sí que cambia, y mucho, si sabes combinar bien los colores y escoges una decoración adecuada.