19 junio, 2017

Cómo vender la parte que te corresponde en una herencia

Cómo vender la parte que te corresponde en una herencia

En general, es la obligación que tiene una persona de reparar los daños y perjuicios producidos a otra (a su persona, su patrimonio o sus bienes) a consecuencia de una acción u omisión, propia o de tercero por la que deba responderse y en la que haya habido algún tipo de culpa o negligencia. Por ejemplo, son los perjuicios producidos por un fontanero debido a que tras su intervención se produzca una fuga que cause daños o por haber roto algún objeto ajeno mientras realizaba los trabajos. Queda fuera de la definición si el daño ha sido causado de forma deliberada o malintencionada. No cualquier situación en la que alguien se vea perjudicado es objeto de reparación, ya que para ello es necesario que exista culpa o negligencia. De ahí que a veces no sea una buena opción el aceptar una herencia, sino que resulte más rentable venderla a empresas que se dedican a comprar y vendes inmuebles heredados. Una de ellas es Proindivisos Levante , que te ayuda a obtener un beneficio de la misma  para evitar tener que pasarnos  la vida gastando en el mantenimiento de un inmueble en el que no vamos a estar.

Esta empresa compra directamente sin intermediarios su inmueble, proindiviso, derecho de herencia, usufructo, embargo o deuda, liberándolo de los problemas originados principalmente por herencias, divorcios o una mala situación económica puntual. A continuación, todo un equipo de profesionales establece una negociación con el resto de propietarios, presentando en el juzgado la división de cosa común en caso de no alcanzar un acuerdo. En definitiva, una buena solución para no meterse en líos en caso de que nos resulte más costoso mantener la responsabilidad sobre una propiedad.

Además, en cuanto a la responsabilidad civil, para terminar de explicar, también existe la obligación de reparar los daños al medio ambiente causados por actos negligentes y omisiones. En ese caso, hay que asumir los costes de devolución a la naturaleza del estado anterior al daño producido, de la descontaminación de suelos, o en caso de no poder reparar el daño, compensarlo mediante una acción alternativa.

Así, la persona responde con su patrimonio presente y futuro, con ciertas excepciones recogidas en el ordenamiento jurídico. Ese sería el límite máximo para resarcir el daño.

¿Qué es y para qué sirve un seguro de responsabilidad civil?

Nuestro patrimonio debe estar protegido frente a las obligaciones derivadas de reclamaciones por daños ocasionados a terceros. Ese es el objetivo, en general, de los seguros de responsabilidad civil: indemnizar al asegurado del daño que pueda experimentar su patrimonio a consecuencia de la reclamación que sobre él efectúe un tercero.

Su cobertura tiene por objeto cubrir el pago de las indemnizaciones por daños corporales, materiales o patrimoniales causados a terceros que pudieran ser culpa del asegurado o de las personas de quien deba responder, por hechos derivados de su vida privada o profesional; la constitución de fianzas y costas judiciales exigidas al asegurado por reclamaciones de terceros, siempre que el motivo de la reclamación esté incluido en esta cobertura.

Algunos hechos expresamente incluidos en la cobertura de responsabilidad civil son, entre otros muchos, los derivados del asegurado en su condición de cabeza de familia y de las personas de quienes debe responder; como propietario o inquilino de viviendas dedicadas a residencia del asegurado; daños a consecuencia de agua, incendio o explosión, causados a terceros; por actos u omisión del personal doméstico; por ser poseedor de animales domésticos.

Las exclusiones típicas y generalizadas de la cobertura de responsabilidad civil privada son, entre otras, participar en apuestas, desafíos o competiciones, por daños a bienes de terceros en poder del asegurado, por daños a familiares hasta segundo grado de parentesco o personas que convivan habitualmente con el asegurado; sanciones, multas o impago de las mismas.

Qué medidas tomar para protegerse de la responsabilidad civil siendo autónomo

En cualquier caso, las recomendaciones básicas para protegerse ante una reclamación de responsabilidad civil según la guía de protección del autónomo son las siguientes:

  1. Actuar por encima de la exigencia de la norma. Si por tu actividad estás obligado legalmente a suscribir un seguro de responsabilidad civil, considera incrementar las coberturas y límites mínimos establecidos.
  2. Cumplir sobradamente con las normas de prevención de riesgos laborales. El patrono ha de velar por la seguridad de sus empleados, empezando por evitar y prevenir los riesgos.
  3. Verificar que el seguro incluya la cobertura de responsabilidad civil adecuada, con todos sus apellidos. En la responsabilidad general o básica no se incluye, por ejemplo, la indemnización por accidentes de trabajo o por bienes confiados.
  4. En caso de que la actividad se desarrolle en un local alquilado, es mejor contratar una póliza que cubra los daños materiales al continente en vez de protegerlo a través de la cobertura de responsabilidad civil locativa.

Para cuantificar la responsabilidad civil en el seguro, algo muy aconsejable, se aconseja valorar todo el patrimonio y garantizar una suma de, al menos, el 40 por ciento de dicho valor.